Fuentes web
Entradas
Comentarios

Psicologia Preventiva

Introducción

El origen de la Psicología Preventiva lo podemos encontrar en el campo de la Medicina Preventiva que está vinculado a la salud.

En 1908 Beers publica “La Mente que se encontró a si misma” donde nos cuenta cómo fueron sus experiencias vividas en los hospitales psiquiátricos. Es entonces cuando se empiezan a plantear cuestiones sobre cómo son las condiciones de trato y alojamiento de quienes han contraído patologías psíquicas. De esta manera, surge en EEUU la 1ª Asociación de Higiene Mental, entendiendo por Higiene, el aspecto de la medicina que tiene por objeto la conservación y mejora de la salud, ya sea de forma individual como pública, con la que se intenta evitar tanto la expansión de la enfermedad mental como la mejora de las condiciones en las que viven las personas con enfermedades mentales.

En 1948 se funda la Federación Mundial de la Salud Mental que está vinculada a la OMS y a la UNESCO, las cuales definen la salud como: el completo estado de bienestar físico, mental y social y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades como hasta el momento se había considerado. A partir de este momento, la Psicología Clínica hace comprender que el fenómeno del enfermar humano es muy complejo y que, verdaderamente, existe una conducta de enfermar o actitudes de riesgo. Ya no se piensa sólo en Salud Mental, sino en Salud en general, por la sencilla razón de que las personas se comportan de una u otra manera en todos los ámbitos.

A mediados del siglo XX, se celebra el Año Mundial de la Salud Mental, en 1978 la Conferencia Internacional en Kazajstan sobre Atención Primaria y en 1986 con la Carta de Otawa se acuerda como meta: Alcanzar Salud para todos en el año 2000.

Como se desprende de esta síntesis histórica, siempre existió una preocupación por prevenir la enfermedad mental. A lo largo de todos estos años se ha producido una evolución no sólo en lo que se entiende por salud, sino en la actitud que toma el ser humano ante la misma. El ser humano tiene la posibilidad de hacerse cargo de cuidar el permanecer sano o el recuperar su propia salud en el caso de que la haya perdido. Con todo esto, vemos que es necesario incorporar las diferentes parcelas del Conocimiento Psicológico como la Psicología Clínica, Psicología Social, Psicobiología y Psicoinmunología, entre otras, para articular una Psicología de la Salud, o Psicología Preventiva, que permita tanto promover y mantener la salud como prevenir y asistir la enfermedad.

Psicología preventiva: Interdisciplina

La Psicología Preventiva es una actividad interdisciplinaria, donde confluyen tres especialidades médicas: Psiquiatría, Pediatría y Gerontología, y tres ciencias humanas: Psicología, Pedagogía y Sociología. A su vez, tiene como trasfondo la Antropología filosófica y la Economía.

Desde hace 30 años, debido a que los modelos médicos no alcanzaban a dar una convincente explicación de una serie de enfermedades, se produjo un incremento del Análisis Funcional del comportamiento que derivó en una ampliación el Modelo Clínico aplicado hacia lo comunitario. Se permitió que la atención, que estaba dirigida al individuo, ahora se dirigiera al grupo, a la comunidad. Se despierta, así, la conciencia de que la salud no es patrimonio de una sola persona o de una profesión, sino de un problema de la sociedad. También se vio que la psicoterapia individual no podía ser aplicada a nivel comunitario. Todas estas dificultades hacen que la Psicología Preventiva, basada en el paradigma de la Salud, desarrolle aspectos como: Promoción de la Salud, Psicología Social de la Salud, Educación para la Salud y Psicología de la Salud.

1.    Promoción de la Salud

Dentro de este campo, la Psicología Preventiva se encarga de examinar exhaustivamente la forma de vida actual y detectar los factores patógenos que actúan en ella, antes de que se convierta en un problema de salud o convivencia. Se dirigirá a los aspectos sanos del enfermo o posibles enfermos. En este sentido, la Logoterapia tiene real importancia, ya que considera que no se debe patologizar a la sociedad, sino que se debe buscar y estudiar la parte sana de la persona enferma; por ello, la Psicología Preventiva tendría que estudiar por qué NO nos enfermamos, en lugar de buscar el motivo de la enfermedad. La Logoterapia tiene en cuenta el plano espiritual de la persona, la parte sana que cualquier ser humano posee, independientemente de la patología que sufra.

La Promoción para la Salud, busca una mejora en la calidad de vida de las personas. Dentro del Tercer Sector, serán tanto los Grupos de Promoción definidos como: organizaciones civiles que tienen por objetivo una mejora cualitativa en la calidad de vida de los conciudadanos, como los Grupos Interdisciplinarios, cuya finalidad no es sólo la prevención psicológica, sino que poseen una función social amplia de promoción de sectores de la comunidad o una función de formación de elites que se encarguen de llevar a cabo una mejora en la calidad de vida de las personas. Dentro de los Grupos de Promoción podemos poner como ejemplos todas las ONGs (Organizaciones no Gubernamentales) existentes en nuestra sociedad y un ejemplo concreto podría ser la Fundación Argentina de Logoterapia Viktor E. Frankl que, desde hace más de quince años, está dedicada a una mejora en la calidad de vida de las personas, a través de la búsqueda de sentido, en los diferentes ámbitos en los que participa el ser humano.

2. Educación para la salud

Es importante despertar el sentimiento comunitario de la persona, para que se preocupe no sólo por su propia salud, sino también de la salud de nuestra comunidad.

La Psicología Comunitaria se encarga del mejoramiento paulatino de las condiciones de vida, a través de la planificación y protección de la salud y prevención y curación de las enfermedades incluyendo la rehabilitación y readaptación social. Una Psicología Comunitaria integral trabajará en la clarificación de las conductas y vivencias que intervienen en el logro o la pérdida de la salud.

La Logoterapia plantea que el ser humano tiene que hacerse cargo de su propia existencia, para lo que tiene que tener conciencia de sí mismo (AUTOCONCIENCIA). Hacerse cargo de la propia existencia y de la libertad que todo ser humano posee frente a su propia existencia y frente a las conductas de riesgo que perjudican su salud (AUTO­DISTANCIA­MIENTO), implica también la posibilidad de hacerse cargo del prójimo (AUTO­TRASCEN­DENCIA), y por ello una comunidad que tenga en cuenta esto será una comunidad positiva con una calidad de vida importante.

Se debe tener en cuenta a la familia como comunidad encargada de transmitir valores que ayuden a al ser humano a manejar esa libertad que posee. Hay que educar a las personas para que sean capaces de decidir y para ello hay que enseñarles a diferenciar entre lo banal y lo importante. De todo ello se van a encargar los padres que no solo se ocuparán de la limpieza, comida, educación… sino también del desarrollo y de la espiritualidad de sus hijos.

3. Psicología Social de la Salud

La Educación para la Salud es en parte tributaria de lo que se denominó, en tiempos y con otros paradigmas científicos, Educación Sanitaria, pero también cuando hablamos de Salud tenemos que tener en cuenta el campo del comportamiento, es decir, de la Psicología de la Salud.

La Psicología de la Salud tiene diferentes ámbitos de aplicación, siendo uno de ellos el Social. Con el paso de los años, ha ido creciendo la preocupación por la salud dentro de la sociedad en general, y no ya sólo para el individuo que padece una enfermedad. Por todo ello, se hacen cada vez más evidentes las relaciones entre la sociedad y la salud o enfermedad.

No podemos olvidar la aportación de Heidegger, para quién el ser-en-el-mundo expresa la irrealidad que representa concebir al individuo aislado. Resulta evidente que desde que nacemos, dependemos de nuestras relaciones con los demás, o de los demás con nosotros; la nutrición, los cuidados afectivos, el tipo de disciplina en la educación familiar y escolar, la clase social en que se nace, el acceso a la cultura…, en buena medida conforman y canalizan no sólo el desarrollo de nuestra personalidad sino también las pautas fundamentales de nuestros modos de salud y de enfermar.

Lo expresado pone de relieve la amplia tarea a realizar por la Psicología Social, para desentrañar los factores relevantes de salud/enfermedad en el curso de la vida humana.

4. Psicología de la Salud

Promueve la Salud Comunitaria e integra todo lo relacionado con la prevención como paradigma de la salud. Desde el ámbito de la Logoterapia se puede prevenir la enfermedad entendida como “falta de sentido” y una manera de conseguirlo es a través del voluntariado. Se trata de una aplicación práctica que puede constituir un camino con sentido (vinculado a un compromiso personal profundo, al margen de intereses egocéntricos, económicos, de poder, de autojustificación…) y por lo tanto previene la enfermedad y promueve la salud propia y la de los otros. El voluntariado, rectamente articulado, permite una participación en la comunidad y una ampliación de la red de servicios que promocionan la salud, lo que trae como retorno encontrar significado para vivir.

Trabajar para los demás, dentro de la perspectiva de la Logoterapia tiene un significado especial: se llama AUTOTRASCENDENCIA. El trabajar para los demás hace que tu vida tenga un sentido y esto se traduce en salud. “La puerta de la dicha se abre hacia fuera y se cierra tanto más cuanto uno intenta por fuerza penetrar en la dicha” (Kierkegaard).

Los planes de Prevención y la psicoterapia deben tener en cuenta que la persona no sólo participa en su medio ambiente y es portador de una herencia, sino que también dispone de un grado de libertad frente a estos condicionamientos.

En busca del equilibrio personal

Personalidad y persona son dos conceptos muy próximos. La personalidad es la forma de ser de un sujeto, la suma de las pautas de conducta, que tiene tres raíces: la herencia, el ambiente y la propia experiencia de la vida. Es el sello particular de cada uno. Una gran orquesta donde hay distintos instrumentos de viento, de cuerda, trompas y, por supuesto, un piano, como se da en los cinco grandes conciertos para piano y orquesta de Beethoven. La persona es el director de esa agrupación orquestal, que es capaz de mezclar, reunir y ensamblar esa diversidad de elementos para dar lugar a una sinfonía espléndida.

Llegar a ser una persona equilibrada es una tarea de artesanía psicológica. Alcanzar el ser cada vez mas libre,independiente y con una buena armonía es una aspiración importante. Es más, diría que el puente levadizo que conduce al castillo de la felicidad tiene una puerta central de entrada, que se llama equilibrio personal.

La palabra equilibrio significa armonía, estabilidad, madurez; en una palabra, ir consiguiendo un cierto estado de plenitud, de buena conjunción entre los distintos ingredientes que se hospedan dentro de nuestra forma de ser. Todo equilibrio humano es siempre algo inestable. Se va accediendo a él a través de un crecimiento paulatino, secuencial, sucesivo. Hay grados de equilibrio. Y, además, es un concepto dinámico: no es algo a lo que uno llega y se instala allí y ya de por vida reside en ese espacio psicológico. No se trata de algo estático, sino que está en movimiento. Dicho de otro modo, los avatares de la vida, las mil y una cosas que nos pueden suceder en tan distintos planos, nos cambian, modifican, alteran y nos sacan de la pista.

Trataremos de resumir, en un decálogo, cómo puede una persona acceder al equilibrio, con el fin de que puedan seguir estas ideas, para analizarlas, escrutarlas y, por supuesto, situarse a favor o en contra de esta teoría. Conocerse uno a sí mismo. En el templo de Apolo en Grecia había una inscripción en el frontispicio, que decía: Conócete a ti mismo. Quiere esto decir saber cómo uno es, qué características tiene, en pocas palabras, asumir las aptitudes y las limitaciones que uno tiene. Esto es un avance que evita embarcarse en empresas que uno sabe que no van a salir de forma adecuada. No nos referimos aquí a un estudio exhaustivo y documentado, sino a tener conciencia de las claves de uno mismo. Tener un buen equilibrio entre corazón y cabeza, entre sentimientos y razones. Podríamos decir que la afectividad y la
inteligencia son las dos notas mas características de nuestra persona. El siglo XVIII, el de la Ilustración, entronizó la razón, que culmina con el enciclopedismo y con la Revolución Francesa en 1789. Por el contrario, el siglo XIX es el del Romanticismo, que significó un giro copernicano, la exaltación de los sentimientos y las pasiones. Durante todo el siglo XX, ambas posturas han estado a la gresca, sin haber podido encontrar la fórmula filosofal que los encuadre de forma sana.

En nuestro caso, esto se traduciría de la siguiente manera: no ser ni demasiado sensible psicológicamente ni de una frialdad cerebral gélida. Ser capaz de manejar simultáneamente la afectividad y la razón, en una buena proporción. Está claro que, al ser la vida tan rica y compleja, existirán momentos en los que necesitemos ser especialmente cartesianos -la lógica y los argumentos-, y otros en los que el énfasis deba ponerse en lo emotivo (en ocasiones lo efectivo es lo afectivo, jugando con las palabras). Ser capaces de superar y digerir las heridas del pasado. La ecuación biográfica sana podría quedar dibujada en la siguiente fórmula: una persona equilibrada es aquella que vive instalada en el presente, tiene asumido el pasado con todo lo que eso significa, y vive esencialmente abierta hacia el porvenir. La felicidad consiste en tener buena salud y mala memoria. Pasar las páginas negativas de nuestra vida es un ejercicio de salud mental. De lo contrario, corremos el riesgo de convertirnos en personas agrias, amargadas, resentidas, dolidas, echadas a perder… atrapadas en la tupida red del rencor. Resentimiento significa sentirse dolido y no olvidar, vericuetos por los que uno se convierte en neurótico.  Una persona equilibrada es aquella que tiene un proyecto de vida coherente y realista, con tres grandes notas hospedándose en su seno: amor, trabajo y cultura. No es posible vivir sin un programa de vida. La improvisación y el ir tirando son malos consejeros. Cada uno de estos tres grandes temas se abre en abanico y se cuela por los entresijos de nuestro paisaje interior, poblando la ciudadela que cada uno somos, en un espacio habitable donde amor y trabajo conjugan el verbo ser feliz. No hay felicidad sin amor y no hay amor sin renuncias. Y en cuanto a la cultura, ésta es la estética de la inteligencia, un saber de cinco estrellas que nos lleva a poseernos, a ser dueños y señores de nuestra parcela exterior e interior. El que no sabe lo que quiere no puede ser feliz. El que no ha sabido diseñar un esquema de futuro vive al día, amenazado por los vientos del momento, que le traen y le llevan
de acá para allá. Uno de los síntomas mas nítidos de equilibrio es tener una voluntad sólida, firme, recia, compacta, consistente. Voluntad es ponerse uno metas y retos concretos, e ir a por ellos. Voluntad es determinación, apuntar a los objetivos sin detenernos ante nada, sabiendo que una persona con voluntad llega en la vida mas lejos que una persona inteligente. Habitan en su interior varias notas claves, que forman parte de esta territorialidad y que son: el orden, la constancia, la motivación y la disciplina. Las llamo las joyas de la corona. La voluntad se educa desde edad temprana, mediante la costumbre de vencerse en lo pequeño. No hay que despreciar las pequeñas peleas de la vida ordinaria; ése es un gran campo de entrenamiento, que nos lleva a valorar las pequeñas escaramuzas en donde uno se vence y se crece antelas dificultades. El gobierno más importante es el gobierno de uno mismo. Equilibrio es saber lo que uno quiere, hacia dónde se dirige, saber dominarse y no perder los estribos a pesar de las dificultades, roces, provocaciones y fracasos. Muy entroncado con esta idea está el aprender a darle a las cosas que a uno le pasan la importancia que realmente tienen: es decir, justeza de juicio para valorar los hechos que nos suceden de modo ecuánime, templado, buscando una cierta objetividad. Éste es el subsuelo psicológico que nos hace dueños y señores de nuestra persona. El juicio sereno hace de intermediario entre la pasión y la razón. Esto, como casi todo, también se aprende. Aprender a desdramatizar y no convertir un problema en un drama. Ser capaces de verse uno a sí mismo desde el patio de butacas, intentar deslizarse uno por los pasadizos nuestro castillo interior, viendo lo que hay, lo que se ve y lo que se camufla por los rincones de sus estancias más diversas. Otro indicador es haber ido creciendo con modelos de identidad positivos, atrayentes, fuertes, con coherencia interior, que nos arrastren a imitarlos. Estamos en una sociedad técnicamente muy avanzada, con unos logros imponentes; pero en lo humano, estamos en una sociedad psicológicamente enferma: neurótica, permisiva, que fomenta conductas hedonistas -que más tarde condena-, muy perdida en lo fundamental. En ese clima en el que hoy nos movemos, están de moda los modelos rotos: la televisión se encarga de presentarnos a los famosos -que no a los de prestigio- con su vida partida, troceada… Muchos ciudadanos consumen muchas horas a la semana enganchados y narcotizados con estas historias huecas de personajes vacíos. Historias y personajes que van siendo copiados por muchos, que después se mueven sin brújula. Es la seducción por el sensacionalismo negativo. El modelo positivo es alguien atrayente, que provoca admiración y que nos conduce a conocerlo más, e incluso a imitarlo.  Buena capacidad para la convivencia. No conozco nada más complicado que convivir. Es un arte que necesita tanto de la pasión como de la paciencia. Saber pasar por alto los roces y dificultades es algo que necesita tiempo y capacidad de observación, y evitar una sensibilidad psicológica demasiado fina. La convivencia es tolerancia y respeto del espacio del otro. Y no llevar cuentas de fallos, errores, atranques, dificultades y cosas similares. Una persona equilibrada ha ido elaborando sentido de la vida. La palabra sentido cobija en su senos tres significados: 1) Sentido es dirección: saber hacia donde me dirijo. 2) Sentido es contenido: tener fuertes los argumentos por los que vivir, que la cabeza se pueble de lo mejor; amor y trabajo conjugan la felicidad. 3) Sentido es coherencia de vida, luchar porque exista dentro de nosotros el menor número de contradicciones posibles. Tener una salud física básicamente positiva. Este punto daría para mucho. El que tiene una enfermedad física importante -desde un padecimiento crónico, a una enfermedad incapacitante, desde una diabetes difícil de controlar a un lupus eritematoso o una depresión bipolar, etcétera- puede perder el equilibrio o desdibujarse éste por exigencias de ese estado somático.

SENTIR, PENSAR Y ACTUAR. Qué es lo que debemos observar en nosotros?.A veces el actuar está condicionado a las circunstancias o se actúa por deber o responsabilidad.

En cuanto al pensar, a veces se piensa de una determinada manera porque uno hizo suyo el pensar de otros ya sea por admiración o por la educación que ha recibido.

EL SENTIR es lo que nos da mayores garantías que sea realmente nuestro. Por lo tanto de aquí se parte, y en base a él debemos construir el pensar que determinará finalmente nuestra forma de actuar.

El sentir es el punto de partida.

Mucho se habla de mirar hacia dentro de uno, para conocerse a sí mismo. Pero no siempre se entiende cómo se hace esto.

Esto se hace poniendo una “gran oreja” a lo que tú sientes respecto de todo: las actividades, las formas de pensar, las reglamentaciones, las cosas, las actitudes, etc. para ir distinguiendo entre tu forma de ver las cosas y la forma de ver de los demás.
Para esto debes dejar de considerar “como se debe pensar” frente a determinadas situaciones ni “cómo los demás esperan que tu pienses”, sino tal cual tú las sientes. Ni “cómo se realiza tal o cuál cosa”, sino cómo la harías tú.

Así irás descubriendo: lo que prefieres, lo que te llama la atención, lo que rechazas, lo que anhelas, lo que sueñas, en lo que te sientes capaz, lo que te es indiferente, qué ocupa tu imaginación, cuáles son tus fantasías, a qué le temes, qué cosas tienen mayor valor para tí; cómo quieres que los demás te vean, ¿como una persona inteligente o cariñosa o bella o de carácter o imaginativa o generosa o capaz o creativa, o amistosa, etc.? Ojalá todas ellas, ¿verdad?. ¿Pero por cuál o cuáles te inclinas más?

Pon atención al dolor.

No confundas el rechazo por algo debido a que no te agrada con algo que rechazas porque te produce dolor. El dolor indica daño y hay que tratarlo tal como se atiende un dolor físico. Si no logras entenderlo y reenfocarlo, entonces busca ayuda profesional sicológica. No creas que para ir a ver un psicólogo hay que estar loco, basta que tengas un dolor que no sepas como “digerir”. Vale la pena hacerlo, hay gente que pasa toda su vida arrastrando un dolor que podría haber abandonado y olvidado hace mucho tiempo.

Poder distinguirse de los demás.

Uno de los problemas al querer expresar cómo uno es, es que no sabe qué decir o muchas de las características propias no puede identificarlas. Y es porque no ve el “contraste con los demás”, te da la impresión que todo el mundo es así y que esto no es una particularidad tuya. Por ejemplo si yo me considero imaginativa, tiendo a pensar que todo el mundo es así porque ¡es super entretenido serlo!, ¿porqué alguien no querría ser así?. Pero no, a mucha gente esto le es indiferente y muchas ni siquiera se han percatado de este tipo de cosas y tú no te has dado cuenta.

Por esto debes evaluar tus gustos y aptitudes en comparación con los demás gustos y aptitudes de ti mismo y no en relación con los de los demás.

Ej: “Soy más por la imaginación que por otras cosas como el deporte o los cálculos, etc.

No confundir el “ser de una manera” con “querer ser de esa manera”.

Esto nos suele suceder con personas a las que admiramos, es frecuente que sea uno de nuestros padres, o un artista, un amigo, etc, admiramos su personalidad o alguna habilidad que posea e inconscientemente nos apegamos a ella haciéndola propia, sin darnos cuenta que no corresponde a nuestra propia forma de ser.

Ejemplo:
“Me gusta cómo se relaciona con los demás , tan amistoso que es, tan activo…..”. Admiro esa forma de ser y estando junto a él yo me relaciono también con esas personas, pero una vez que él no está presente por algún tiempo, todo cambia, yo no mantengo ese nivel de relación con esas personas…… Eso me indica que yo por más que admire esa forma de ser , yo no soy así, no poseo ese nivel de relación social.

También podríamos empezar a admirar y valorar lo que esa persona valora, haciendo propio sus anhelos.

Como yo admiro a esa persona empiezo a considerar importante lo que ella considera importante, como por ejemplo, admira el construir puentes, represas, caminos etc. Y uno empieza a creer que esas son cosas importantes y por lo tanto también importantes para uno. Luego te das cuenta que sólo estando junto a esa persona mantienes ese sentir, sin ella esas cosas se te olvidan…… Entonces puedes concluir que esas cosas son importantes para él, pero no necesariamente para uno.

Debes tener conciencia de que esto puede sucederte, y en ese caso entres a distinguir.

Encontrarás gente con la que realmente coincidas en algunos aspectos con ella, pero lo importante acá es que sea algo realmente tuyo, que responda a tu forma de sentir y de ser.

Creer en lo tuyo.

Otro de los problemas que se enfrenta al realizar tu búsqueda es que no crees en lo tuyo.

Las cosas de afuera te deslumbran y tú pareces insignificante frente a ellas. Te parece que lo tuyo no es nada.

Por ejemplo un cantante famoso, un gran descubrimiento, una gran empresa, una obra literaria, una marca deportiva, una nueva tecnología, etc. Todo esto brilla porque se ha desarrollado!! … y también nació como algo insignificante.

Hazle caso a tus tincadas, corazonadas, fantasías, sueños y divagaciones de tu mente, no deseches nada, pensando que son locuras, cosas sin sentido o que otros ya lo deben haber hecho y además mucho mejor.

La clave.

Esas cosas tuyas que parecen insignificantes, son la clave para ir armando el rompecabezas del panorama de cómo tú eres. Y es allí donde está toda tu fuerza.

Estos consejos son básicos si quieres saber como recuperar tu poder o fuerza interior, cosa básica para poder adaptarnos a este loco ritmo de vida. Necesitamos herramientas para no perder nuestro equilibrio ante situaciones diarias tan estresantes.

¿Quién más que uno mismo tiene poder sobre si?
¿Quién tiene el poder de pensar en nuestra propia mente?
¿Acaso alguien puede impedirnos elegir tener pensamientos de prosperidad, puede alguien impedirnos actuar desde el amor, puede alguien frenarnos en aumentar nuestra propia felicidad?
Nadie puede obligarnos a tener ideas negativas, tristes, catastróficas, dañinas… Pues nadie se puede meter en nuestra cabeza, ni tampoco sentir por nuestro propio corazón.

Durante siglos hemos buscado el poder fuera; en los padres, en los dioses, en los superiores, en los reyes, en los sabios, en magos, en la medicina, en la religión… Ahora entendemos que el poder solo lo encontraremos dentro de nosotros mismos, en nuestro interior.

Dentro de todos y cada uno de nosotros brilla un poder interior que se expande en función de nuestras vivencias y comportamientos. Él nos guía natural y amorosamente hacia la salud perfecta, la pareja perfecta, la profesión perfecta y nos ofrece la prosperidad en todo aquello que deseamos.

Nuestro poder interior es el motor de nuestra felicidad

Amarnos a nosotros mismos es reconocer esa guía, es crecer con esa luz y hacer que se expanda libremente desde nuestro interior hacia su fuente, el mismo universo.
El peligro reside en el Olvido de quienes somos y qué hemos venido a hacer en este rincón de universo; que tipo de sentimientos hemos venido a experimentar, como seres humanos, a compartir y expandir en este mundo. El peligro reside en olvidarse de que todo este viaje ha sido programado y deseado por nuestra esencia divina.

Abandonarnos es darle la espalda a esta realidad. Olvidarnos de ser felices es convertirnos en seres prisioneros de la incapacidad (no soy capaz de esto, no voy a lograr lo otro, no me merezco esto, esto no es para mí…), en victimas de los demás (si mis padres se hubiesen comportado de otra forma, si mis hermanos me hubiesen entendido…), nos convertimos en ciegos ante nuestra propia responsabilidad. En inválidos a la hora de aumentar nuestro propio poder interior. Nos convertimos en el renegado ante nuestro único guía interior. Negar nuestras capacidades nos convierte en victimas. Entonces surgen: el desamor, la rabia, el resentimiento, la tristeza, el dolor, la enfermedad y todo sentimiento de incapacidad, de autocrítica…, como llamadas de atención para decirnos, ¡ojo, que no es por ahí! ¡Qué eso no te hace feliz!

¿Y cómo puedo amarme a mismo?
La única forma de amarnos es aceptarnos tal y como somos, con nuestras rarezas, defectos, fallos, conscientes de que nuestra evolución está encaminada… Somos hijos del universo; y este no nos juzga ni nos critica. Solo quiere lo mejor para nosotros.

¿Y tú, acaso quieres lo mejor para ti?
Si el universo no nos juzga ni nos critica, ¿Por qué lo hacemos nosotros?
¿Quiénes somos nosotros para juzgarnos, castigarnos, privarnos si el Universo mismo no lo hace?

Algunos pasos para recuperar tu poder interior

  • Asumir nuestra responsabilidad: somos los únicos responsable de nuestra felicidad. De nada sirve mendigar a otros que nos hagan felices, ni tampoco culpar a otros y responsabilizarlos de nuestra propia infelicidad. Por mucho daño que nos hayan podido hacer solo nosotros tenemos la llave de nuestros pensamientos y sentimientos. Solo nosotros somos responsables de perdonar. Esto es un acto propio del único corazón del que disponemos. Aquí se encuentra la verdadera liberación del agredido y el verdadero poder interior.
  • Atreverse a expresar nuestros sentimientos: durante siglos hemos sido enseñados a que expresar emociones era cosa de débiles o de maleducados. La expresión de la rabia ha sido crudamente censurada, especialmente en la mujer. La tristeza y el llanto resultan insoportables para la mayoría: cuantas veces habremos visto a adultos animando a un niño que se ha hecho daño, a callarse y cortar su llanto, cuantas veces les podemos escuchar diciendo: no es nada. Pero al niño le duele. Reconocer el dolor lleva a tranquilizarse o tranquilizar al otro. Negar el dolor es automáticamente aumentarlo. Negar es un modo de enseñar, y así se nos ha enseñado, que las emociones, los dolores, no importan, no son nada. Y así aprendemos a tragar en vez de sacar y limpiar.

¿Cuántas emociones habremos tragado con los años…?
¿Cuántas emociones reprimidas llevamos con nosotros cada día?
¿Cuanto daño nos hacemos expandiendo así el malestar por no enfrentarlo y sacarlo?

  • Reprogramar nuestra mente: para recuperar nuestro poder interior con nuevos pensamientos de valía y merecimiento alegra a nuestra más potente herramienta que es el corazón.
  • Devolverle su guía la hace renacer:
    Me merezco lo mejor y ahora lo acepto.
    Soy una y la misma cosa con el Poder que me ha creado.
    Me amo y me acepto exactamente tal y como soy.
    La felicidad corre por mi vida como la sangre por mis venas…
    Realizar afirmaciones cada día es una eficaz forma de reorientar nuestras convicciones sobre nosotros mismos, la Vida…

Ahora elijo detectar e identificar los obstáculos que me señalan mi equivocación, que me sugieren el nuevo camino que puedo tomar.
Me autorizo a salir de las situaciones que puedan frenar mi vivencia de la felicidad. Estoy a salvo viendo crecer, día a día, mi poder interior.

La ley de la atracción es una ley universal que trata de explicarnos que atraemos las personas y situaciones acordes a nuestro tipo de pensamientos. Leer este artículo sobre la ley de la atracción te hará reflexionar sobre como proyectas tu vida.

¿Qué es la Ley de la Atracción?

La ley de la atracción es una ley universal por la que atraemos a nuestras vidas exactamente aquello en lo que más nos enfocamos.

Nuestros pensamientos y sensaciones emiten unas frecuencias vibratorias en forma de mensajes al Universo. Trata de imaginarte al Universo como un inmenso Espejo, con la diferencia de que este espejo es creador, no te devuelve una imagen, sino una situación reflejo exacto de lo que tú piensas. Cualquier cosa que pienses y sientas te lo devolverá reflejado en situaciones, emociones… similares. No importa quién o como seas. La ley de la atracción opera siempre y para todo el mundo.

De este modo si piensas (te enfocas) en lo que te hace sentir bien (alegre, relajad@, entusiasmad@…) te llegarán más situaciones cosas, personas, etc. que te harán sentir del mismo modo.

Si por el contrario te enfocas en lo que te hacen sentir mal (triste, ansios@, rabios@…) atraerás hacia tu vida situaciones que concuerdan con ese sentir.

Ten en cuenta que para la ley de la atracción no hay bien ni mal. El Universo solo refleja tu estado de ánimo y manifiesta tus deseos.

Ilustremos esto con un ejemplo: dos personas se encuentran en un atasco provocado por un accidente y llevan media hora esperando que la carretera se despeje. El primero está malhumorado, se queja del gobierno, de cómo va el país, de lo mal que conduce la gente, de lo dura e injusta que es la vida por permitir que haya accidentes… está emitiendo una señal de malestar al Universo. Y eso será precisamente lo que le devolverá. El segundo decide descansar un poco, se pone una preciosa música relajante y decide aprovechar esos momentos de pausa que el Universo le procura. La señal que emite es de bienestar, de confianza en la vida y en sus procesos y eso es lo que el universo le devolverá.

Nuestra fuerza y nuestro poder son infinitos.

La ley de la Atracción ha sido siempre conocida, a través de los tiempos. Sin embargo fue guardada celosamente por grupos de personas que pretendían usarla para su propio beneficio. Tenían la falsa creencia de que no había suficiente riqueza y abundancia para todos y lo querían solo para ellos. Al ocultar esta poderosa fuente de poder conseguían tener súbditos sumisos.

No importa si eres rico o pobre, alto o bajo, sano o enfermo, hombre o mujer… la ley de la atracción como espejo creador siempre funciona.

Y te puedes preguntar ¿Y cómo puede ser que para la gente que se comporta mal, que roba, que son egoístas… también funcione? La ley de la atracción es una Ley Universal. Al igual que la Ley de la gravedad, si saltas hacia arriba volverás a llegar al suelo, no importa si eres bondadoso, generoso… caerás igual que si hubieses sido de otro modo.

Cómo saber si estoy utilizando la ley de la atracción a mi favor

Hay una regla básica e inquebrantable:

Ocurra lo que ocurra en tu vida, si tú eliges enfocarte en los pensamientos más positivos que te puedan ayudar, entonces, te darás cuenta de que atraes lo mejor para ti.

No hablamos de que nunca nos sintamos tristes, solos, nerviosos, perdidos… de lo que se trata es de salir de ese estado y no permanecer en él. Fíjate en la reacción de dos personas distintas ante las mismas dificultades. Nunca es la misma. Una utiliza la dificultad para crecer al enfrentarla y superarla; la otra la aprovecha para caer en la trampa del victimismo.

Cuando te estés sintiendo mal: triste, ansios@, enfadad@, celos@, envidios@, desanimad@… encuentra un modo de cambiar esta vibración, elije otros pensamientos que te permitan sentir bien: alegre, feliz, relajad@… De este modo acelerarás el proceso de atraer a tu vida todo tipo de bien.

Ejemplos de cosas que podemos hacer para subir nuestra vibración: leer un libro sobre la ley de la atracción (siempre inspira y tranquiliza), hacer alguna afirmación, llama a algún amigo, mira imágenes del viaje que quieres hacer, o de la casa que deseas comprar o del coche… escucha una música que te inspire… haz aquello que te ayuda a salir de ahí, y a reencontrar tu felicidad.

Cuando caemos y nos sentimos mal, es importante no quedarnos mucho tiempo en este sentimiento vibracional bajo. Actúa, haz algo, lo que sea que a ti te inspire. Ya sabes, el Universo es un reflejo creador y refleja exactamente aquello en lo que más te enfocas.

¿Verdad que si hubieses sabido esto antes te hubieses ocupado rápidamente de encontrar formas de no quedarte en lo que te hace sentir mal?
Busca tu propia manera y… ¡adelante!

¡Atrévete a Ser Feliz!

La actitud que tomas frente a los problemas o sucesos que se te presentan cotidianamente es finalmente la que determina la dimensión e importancia de los mismos. Recuerda que hay dos formas de ver el vaso: medio lleno y puedes alegrarte al observar la mitad llena o puedes preocuparte por la mitad vacía. Esto no es ni más ni menos que una cuestión de dos actitudes antagónicas: la positiva y la negativa. Sin dejar de ser realista o soñador, puedes transformarte en una persona más positiva y creativa para vivir las circunstancias de una manera menos traumática y más relajada.

Por eso, para dejar de ver todo negro y cultivar una verdadera “actitud positiva”, se han propuesto 10 reglas de oro que, si se siguen al pie de la letra, harán de ti una nueva persona:

Relájate y respira profundo

Si algo te salió mal o te sientes un poco depresivo, lo mejor que puedes hacer es distenderte y concentrarte en la respiración. Se ha comprobado que los métodos de relajación ayudan a deshacerse de los pensamientos negativos, favorecen el control de las emociones y purifican el cuerpo.

Haz lo que piensas

Si piensas una cosa y terminas haciendo otra totalmente diferente, te sentirás inconforme contigo mismo. Trata de evitar las conductas contradictorias, sobre todo si no quieres que te invada un profundo sentimiento de fracaso existencial.

Aprende a ver el lado positivo de las cosas

Debes aprender que en la vida no todos los momentos son buenos, hay algunos peores que otros e incluso algunos son indeseables. La clave esta en aceptar los hechos que son irremediables sin ningún tipo de frustración o enojo desmedido. Una reacción emotiva descontrolada o negativa para afrontar un momento duro en la vida es una clara muestra de debilidad y fracaso. Al contrario, la serenidad, el autocontrol y la visión positiva de las cosas son las mejores armas para enfrentar con éxito lo que te toca vivir.

Evita las comparaciones

Para cultivar una actitud positiva nada mejor que ser uno mismo. Tanto las comparaciones como las idealizaciones de cómo deberías ser tú y de cómo deberían ser las cosas, son muy perjudiciales para tu salud mental y tu autoestima. La frustración y la envidia que se genera al ver en otros lo que uno quiere ser son pensamientos altamente negativos que debes aprender a controlar para evitar sentirte deprimido. Lo mejor es aceptarte tal cual eres y tratar de cambiar aquellas cosas que te molestan de ti mismo, pero dejando de lado las comparaciones, pues cada persona es única.

Vive el presente

Si piensas continuamente en lo que debes o puedes hacer en el futuro te pierdes de vivir el presente. Además este tipo de pensamientos alimentan la ansiedad y las preocupaciones y no te permiten disfrutar de los pequeños momentos que te da la vida. Para dejar de divagar y angustiarte por lo que todavía no sucedió, nada mejor que centrar todos tus sentidos en el aquí y ahora, sin dejar de lado los sueños y los proyectos.

Olvídate de los detalles

La obsesión por la perfección sólo puede conducirte a la desilusión. Pues no todo es tan perfecto como siempre pretendes que sea, la vida está llena de pequeños detalles que la hacen encantadora y única. Si deseas que todo esté de acuerdo a tu esquema de valores te pasarás todo el tiempo tratando de acomodar esos detalles para que se vean perfectos, pero le quitará el sabor de disfrutar las cosas tal cual se presentan. Busca un equilibrio y deja de lado el exceso de perfeccionismo, te sentirás mejor.

Mueve el cuerpo

Pasa cuanto antes a la acción y permítele al cuerpo moverse con total libertad. Practica un deporte, haz alguna actividad física, recrea tu mente a través del baile o de un paseo por el parque. De esta forma elevas tus niveles de adrenalina y serotonina aumentando el optimismo y desechando los pensamientos negativos.

Cuida tu imagen

Verse bien es una manera de sentirse bien. El cuidado personal te hará sentir más renovado y te ayudará a romper el círculo cerrado del pesimismo. Intenta cambiar de imagen regularmente y no dudes en arreglarte cada vez que sales de tu casa. Asimismo evita el encierro, esto te obligará a modificar tu aspecto.

Presta atención a los demás

Creerte el centro del universo sólo alimentará las obsesiones que tienen por ti mismo. Poco a poco, comienza a centrarte en los demás y recuerda que ayudar al prójimo puede ayudarte a sentirte mejor y más positivo. Los problemas de los otros pueden hacerte tomar conciencia de que no todo lo que te pasa es tan grave.

Duerme plácidamente

Acostúmbrate a mejorar tu calidad de sueño. Dormir bien es una excelente manera de mejorar tu estado de ánimo durante el día. Recuerda que un mal descanso incide directamente en tu humor, te hace sentir cansado e irritable, y sobre todo no te ayuda a cambiar la actitud.

La autoestima, ese pequeño universo humano que se desarrolla al interior de la integridad, funda sus estados al interior de estas dos columnas fundamentales que sostienen la autovaloración. En la medida que somos seres en continuo cambio, esta transformación permanente provoca variaciones en los niveles de nuestra autoestima. Los cambios se desencadenan con celeridad; sin embargo, lo significativo no es el cambio, sino lo que se conserva.

Hay personas que son fuertes en el plano emocional; no obstante, en el hacer desconfían de si mismos. Otras son consistentes en el hacer, pero son emocionalmente débiles.

Autoestima y el Amor “La principal de las limitaciones para el amor es la inseguridad de no ser merecedor de este”. Nathaniel Branden.

La base del amor que constituye a la autoestima es la familia. Los adultos, tanto en su rol de conyugues como de padres, a través del amor que proporcionan a sus hijos, les abren las puertas para adentrarse en la confianza básica de ser individuos amables, con la emoción de ser dueños del derecho esencial de dar y recibir amor, y el camino abierto para conocerse a sí mismos, aceptarse y hacerse cargo de sus propias vidas. En todos los seres humanos aumentan los niveles de autoestima si el amor es una experiencia cotidiana. Sin embargo; no basta con sentir amor, es esencial saber transmitirlo y hacer sentir al otro este sentimiento. Los cimientos de una salud emocional equilibrada se fundan en poseer un satisfactorio desarrollo de la autoestima. Nuestras potencialidades no se justifican tan sólo en nuestra naturaleza, se basan en nuestras experiencias de amor a lo largo de la vida. De manera que el amor es para la autoestima una vigoroso empuje, en la medida que el amor es la energía que nutre el desarrollo de la vida. La autoestima es una experiencia íntima y dependiente de los afectos y de la comunicación interpersonal; habita en mi tal cual habita el conocimiento y es tan necesaria como respirar o alimentarse.

El amor es una emoción, un modo de vivir juntos, un tipo o clase de conductas relacionales en los sistemas vivientes. El amor, como aspecto de la relación de nuestra vida animal, es un fenómeno biológico. El amor no es un sentimiento ni una sensación; el amor no es una recomendación para vivir mejor en compañía. Como emoción, como tipo de conductas relacionales, el amor es muy simple, y puede ser caracterizado haciendo referencia a las circunstancias cuando hay amor: el amor se produce cuando en nuestras vidas en interacciones con otros seres, el otro, no importa quien o que sea o pueda ser, surge como otro legítimo en coexistencia con nosotros. O, lo que es lo mismo, el amor (el amar) es la emoción que constituye y conserva la vida social.” (HUMBERTO. MATURANA – “Transformación en la convivencia”,) Autoestima y
la Capacidad Personal

Uno de los pilares fundamentales de la autoestima es
la Capacidad Personal. Se fundamenta en la estimación que elaboramos sobre las aptitudes y competencias que poseemos y en la manera que las aplicamos cuando ejecutamos alguna labor. Significa tener la convicción del buen ejercicio de la mente, en la lucidez al pensar, en los procedimientos a través de los cuales se califica, se opta y se resuelve; es seguridad en la capacidad de hacer y seguridad en las facultades de entendimiento
La satisfacción que se produce ante la realización de determinados objetivos y la participación en eventos significativos, alude al contentamiento que en ocasiones podemos experimentar, en donde el “Poder Hacer” y el “Lo pude Hacer” legan un legítimo deleite que no tiene nada en común con la vanidad o la altanería. Esta satisfacción brota de una esfera emocional opuesta a la arrogancia, a razón de que se experimenta como una retribución positiva al logro.

El desarrollo personal involucra la superación de la persona en todas las áreas importantes de la vida: salud física, desarrollo mental, desarrollo espiritual, salud física, carrera, riqueza y relaciones interpersonales. La superación personal busca alcanzar los objetivos supremos del ser humano como son: tener un propósito de vida, vivir feliz, vivir concientemente, alcanzar la plenitud y desarrollar el máximo potencial, lograr el equilibrio entre todas las áreas importantes de la vida, mantener relaciones sanas, vivir en abundancia, aprender a lograr objetivos y a solucionar problemas, entre otros. Esto se logra con base en los principios, hábitos y valores correctos como la disciplina, integridad, persistencia, respeto, amor y servicio.

Áreas del Desarrollo Personal

Desarrollo Espiritual
Estabilidad emocional. La paz y el equilibrio necesarios para ocuparnos de nuestra vida.
Motivación. Energía positiva para actuar.
Religión. El conjunto de creencias de vida y el desarrollo de la fé.
Servicio. Ayudar a otros a desarrollarse y compartir parte de nuestras experiencias.
Deseos y aspiraciones. La Necesidad de lograr obtener cosas nuevas.

Desarrollo de la Mente
Pensamientos. Ocupar nuestra mente con pensamientos positivos que nos ayuden a crecer.
Conciencia. Conocimiento sobre uno mismo y nuestra vida.
Sabiduría. Emplear el conocimiento de forma inteligente y con fines nobles
Educación. Transmisión y recepción de conocimientos, valores, costumbres, actitudes y formas de pensamiento adecuados para una visa sana.
Conocimientos. Obtener información, hechos, experiencias, verdades y datos que nos ayudan a desarrollarnos.
Autoestima. Sentimiento valorativo interno que impulsa a la persona a desarrollarse, a poner en practica sus capacidades de manera que se vaya orientando hacia un equilibrio personal

Salud
Actividad física. Desarrollo de nuestro cuerpo, ejercicios, práctica de deportes para mantener un buen estado físico, mental y emocional.
Alimentación. Cuidado interno de nuestro organismo. Generadores de la energía necesaria para desarrollar nuestras funciones como seres vivos.
Ocio. Espacio para la reflexión, diversión y descanso necesario para nuestro cuerpo, mente y espíritu.

Carrera
Trabajo. La actividad que nos permite crear cosas, desarrollarnos profesionalmente y trascender.
Dinero. Medio necesario para la adquisición de una gran cantidad de satisfactores. Facilita el desarrollo del individuo y le permite servir mejor a los demás.
Riqueza. Alcanzar una mejor calidad de vida en los aspectos personal, económico, familiar y social.
Abundancia. Contar con los recursos necesarios para vivir una vida plena y alcanzar el máximo potencial de la persona.
Negocios. Mecanismos para generar riqueza, crear satisfactores, servir a la sociedad y trascender.
Administración del tiempo. Utilizar nuestro tiempo de manera inteligente para lograr nuestros objetivos supremos.

Relaciones Interpersonales
Comunicación. Transmitir y recibir información a y de otras personas de manera efectiva, con empatía y con el propósito de mejorar las relaciones con otros y el trabajo e integración grupal.
Vida en pareja. Mejorar nuestra relación con la persona que nos acompaña en una gran cantidad de eventos importantes de nuestra vida y que colabora en la formación de los hijos.
Sexualidad. Aprender a tener una vida íntima sana y satisfactoria que promueva la dignidad de las personas.
Familia. Alcanzar un ambiente sano que propicie el desarrollo personal de todos los integrantes de la familia.
Relaciones sociales. Contribuir con la mejora de la sociedad a través de un buen ejemplo de vida y servicio.

Factores necesarios para el Desarrollo Personal.
Propósito de vida. Nuestra misión personal, nuestro objetivo supremo en la vida.
Integridad. Respetar y defender nuestros principios y nuestra persona. Moverse en todas las áreas del conocimiento.
Disciplina. Mantener nuestros hábitos y conductas positivas a lo largo de nuestra vida.
Hábitos. Conductas positivas permanentes que nos conducen al desarrollo personal.
Persistencia. Paciencia, motivación, coraje y deseos de lograr nuestros objetivos.
Seguridad. Actuar convencidos de mejorar nuestras vidas.

Condúcete plácidamente en medio del bullicio y la prisa y recuerda la paz que puede haber en el silencio.
Hasta el punto en que sea posible, sin sometimientos, procura estar en armonía con tus semejantes. Expón tu parecer en forma reposada y claramente y escucha a los demás, hasta los lerdos y los ignorantes; ellos también tienen algo que decirle.

Evita a las personas ruidosas y agresivas, son vejaciones para el espíritu.

Si te comparas con otros, puedes volverte petulante y amargado porque siempre hay personas que son superiores o inferiores a ti.

Disfruta tus triunfos así como tus proyectos.

Mantente interesado en tu propia carrera u oficio, no importa lo humilde que sea; es una posesión de valor en esta cambiante vida.

Sé precavido en tus negocios porque el mundo está lleno de tramperías; pero que la precaución no te impida ver donde haya virtud, ya que muchas personas luchan por alcanzar elevados ideales y en todas partes la vida está llena de heroísmo.

Sé tu mismo. Especialmente no finjas afecto cuando no lo sientes. Ni tampoco seas cínico en el amor, porque a pesar de toda la aridez y el desencanto que hay, es tan perenne como la hierba.

Toma con agrado el consejo de los años, renunciando resignadamente a las cosas de la juventud.

Fortalece tu espíritu para protegerte de las desgracias repentinas; pero no te preocupes por temores imaginarios. Muchos temores son el producto de la fatiga y la soledad.

Por ser una disciplina muy saludable, sé benévolo contigo mismo. Eres una criatura el universo, lo mismo que los árboles y las estrellas; tienes derecho a estar aquí.

Y aunque lo entiendas o no, no hay duda de que el universo se está desarrollando como se debería desarrollar. Por lo tanto, ten paz con Dios, sea como sea la forma en que lo concibas; y cualesquiera que sean tus obras y aspiraciones en la ruidosa confusión de la vida, mantén paz con tu alma.

Con todos sus engaños, trabajos y sueños sin realizar, el mundo es, por encima de todo, bello. Ten cuidado. Esfuérzate por ser feliz.

*Documento encontrado en la vieja Iglesia de Saint Paul (Baltimore), en 1.693.

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.